Orden Rosacruz

ORDEN ROSACRUZ

 

El contenido de este mensaje originalmente fue un artículo publicado en nuestra revista Triángulo de Luz de los meses de septiembre octubre de 1.992, pero es tanto el beneficio que atraen sobre sus personas quienes practican la Ley de la Gratitud que hemos considerado importante el que este principio sea conocido por todos los miembros de la Orden, que lo lean y mediten muy bien para ponerlo en práctica y que sea distribuido en las Logias Rosacruces.

 

Fratres y Sorores:

 

Muy habitualmente las personas, sobre todo los profanos y, por qué no, hemos de reconocerlo así, incluso personas que siguen el sendero esotérico, tratan de alcanzar el conocimiento como algo que les es útil, o por amor a saber más, pero no se dan cuenta, o no quieren hacerlo, que las bendiciones que obtenemos debemos compartirlas abriendo así los canales para nuevas bendiciones.

 

Precisamente por ello, ya que hemos llegado a tener conocimiento de la importancia de esta Ley Cósmica, para cumplir con ella la compartimos en uso de la Ley de la Gratitud.

 

Recientemente, después de una ceremonia de Iniciación que se desarrolló en el Templo Rosacruz de la Sede Soberana de la Orden, un grupo de miembros Rosacruces decidió ir a cenar a un restaurante antes de retirarse a descansar; en el curso de la cena se desarrolló una conversación sobre ciertas leyes cósmicas y cómo éstas están reflejadas, tanto de manera simbólica como real, en las diferentes Escrituras Sagradas de la Humanidad, independientemente de la tradición particular que haya inspirado a dichas escrituras.

 

Una de las Leyes Cósmicas a las que hace referencia uno de los libros sagrados: La Biblia, en el pasaje que corresponde a una de las parábolas, dice: A quien más tiene más se le dará y a quien menos tiene se le quitará.

 

Estas palabras han sido un enigma para los profanos quienes, en su poco conocimiento de las Leyes Cósmicas, han considerado, con estupor dicha afirmación que parece estar en contradicción con un Dios justo y generoso, así como con la Ley Cósmica de la Solidaridad.

 

Ya que estaba presente en la cena, y en vista del debate que se estaba suscitando, prometí a los Rosacruces asistentes a ella que me ocuparía de este tema en uno de los Mensajes del Triángulo de Luz, como así mismo lo estoy haciendo en estos momentos en un Mensaje para las Logias y Triángulos Rosacruces, tanto para despejar las dudas suscitadas en algunos de los presentes a dicha ocasión, como para poder hacer partícipes de este tema a todos los presentes en las Convocaciónes en las Logias Rosacruces y, por supuesto, para que lo conozcan y lo apliquen en su vida diaria todos los miembros de nuestra Orden Venerable que estén leyendo este mensaje, cumpliendo, de esta manera, con la ley de la Solidaridad , así como con la Ley de la Gratitud, de la cual nos ocuparemos en esta ocasión.

 

La afirmación bíblica: «A quien más tiene más se le dará y a quien menos tiene se le quitará» es , como saben todos los esoteristas, y particularmente los Rosacruces, correcta en si misma y no implica, todo lo contrario, ningún tipo de injusticia ni de insolidaridad.

 

En ella se encuentran implicadas varias Leyes Cósmicas, entre las cuales, como más importantes, destacan: la Ley del Karma, la Ley de la Creación, la Ley del Amor conocida también como la Ley de la Atracción y la Ley de la Gratitud.

 

La Ley del Karma, llamada en algunas ocasiones la Ley de la Causa y del Efecto, no es una ley de premio y castigo, como suponen y tratan de explicar algunos aficionados al esoterismo; las frases de «¡Tiene un karma terrible!», cuando se refieren a alguien que está pasando por circunstancias difíciles, denota, en si misma, un desconocimiento profundo de esta ley fundamental en la cual se encuentra condensada la Justicia Cósmica.

 

La Ley del Karma es, sobre todo, una ley de aprendizaje y de justicia por medio de la cual, al recibirse según lo que se ha generado, se tiene la oportunidad de aprender cómo ha de ser conducida nuestra vida y nuestros pensamientos.

 

Así mismo, la Ley de la Creación junto con la Ley del Amor, o Ley de la Atracción, establecen, de acuerdo con ciertos mecanismos cósmicos, que todos los seres humanos crean y atraen sus condiciones de vida pudiéndose construir, de esta manera, la existencia que deseamos tener.

 

Todos los estudiantes Rosacruces que lleven un cierto tiempo aprendiendo en nuestra Orden Venerable saben que, por medio de la aplicación poderosa de la fuerza de nuestra mente, que produce ciertas cualidades magnéticas en nuestro aura, se crean las condiciones que atraen hacia nosotros aquello que nuestra mente ha concebido.

 

Cuando se hace la afirmación «Somos lo que pensamos», se está diciendo una gran verdad ya que el Universo, en si mismo, es el resultado del pensamiento creador de Dios, y nosotros, como entes pensantes, tenemos la capacidad de crear con nuestro pensamiento aquellas cosas, o circunstancias, que sean justas y buenas para nosotros y para los demás.

 

De hecho, podemos afirmar que una de las herencias sagradas del Ser Humano, una de sus facultades superiores, es la de poder construir con su mente y con su inteligencia, sobre todo si se conocen las Leyes Cósmicas implicadas en el proceso, la existencia que queremos llevar, cumpliendo así con nuestras aspiraciones más queridas.

 

Es dificil hacer comprender a los profanos (aquellos que no están dentro de la línea de aprendizaje esotérico) que podemos crear, utilizando nuestras facultades superiores, aquellas cosas o circunstancias que necesitamos, pero todo Rosacruz sabe, porque lo está estudiando y experimentando, que esa es una de las grandes verdades que todos podemos aplicar en nuestra vida diaria.

 

De esta manera, cuando se hace la afirmación que aparece en las Sagradas Escrituras: A quien más tiene más se le dará etc. comprendemos que, de acuerdo con la ley de aprendizaje y de justicia cósmica, del karma, aquellos que, teniendo la facultad de crear condiciones nuevas de vida, por medio del uso de sus facultades naturales, tales como: esfuerzo, inteligencia, creación etc. la Ley del Karma se encargará de enseñar, hasta que se toma consciencia de ello, que si no son capaces de crear algo nuevo y superior, enriqueciendo su vida con aquello que pueda hacerles más felices a ellos y a los demás, se les quitará lo que no saben utilizar hasta que, algún día, sean capaces de aprender a crear y a compartir.

 

Precisamente en este último punto, el de compartir, hay que poner especial atención porque si creamos algo superior, pero no compartimos con los demás, estamos creando una situación alejada de la Ley Cósmica y, en consecuencia, podemos perder lo que hemos adquirido.

 

La Ley Cósmica es expansiva, de tal forma que Dios, que es el Amor Supremo, está en disposición de compartir sus dones con aquellos que se armoniza con El, con el Universo, y con las Leyes que rigen dicho Universo.

 

Cuando nosotros nos comportamos con generosidad hacia los demás, compartiendo los dones a los que hemos sido acreedores, creamos una condición de apertura, y de sintonía, por medio del cual nos abrimos a las oportunidades cósmicas.

 

El Cósmico, cuya naturaleza es universal, trata de encontrar canales para que por medio de ellos se pueda cumplir el bien mayor.

 

Si nosotros, además de evolucionar en nuestra consciencia, compartimos los dones que recibimos de las Leyes Creativas Universales, nos convertimos en canales cósmicos, en agentes de los divino, por medio de lo cual se puede hacer mucho bien a los demás, lo cual es la esencia misma del propósito de la Creación.

 

De esta mera, en la medida en que compartimos con los demás nuestros dones, nos acondicionamos para recibir más bendiciones que, sin duda alguna, nos serán concedidas para seguir compartiendo con los demás. Mientras que si pensamos, de manera egoísta, que lo que hemos alcanzado es solo nuestro, y que no tenemos que compartirlo con otros, nos estamos cerrando a los dones cósmicos ya que nosotros no somos los propietarios de las cosas, somos solo los administradores de ellas, por privilegio divino. Nadie puede llevarse al otro mundo nada de lo que poseyó en este, excepto la evolución espiritual que hayamos podido adquirir.

 

Este punto es muy importante comprenderlo bien; mientras vivimos en el plano material somos los administradores de aquello que se nos ha concedido y, en última instancia, el verdadero propietario de todo es Dios, que creó todas las cosas y a nadie le dio otro poder que el de administrar lo que se les ha puesto a su disposición, dejándolo todo cuando se deba retornar al mundo espiritual.

 

Por esta razón, si administramos los dones de Dios de manera egoísta, estamos cerrando las puertas a que nos sean concedidos nuevos dones ya que en el Universo, si vivimos de manera positiva y de acuerdo con la Ley Cósmica, debemos ser solidarios y ayudar a quienes, por no haber evolucionado lo suficiente, necesitan de nuestra ayuda.

 

Quienes están lo suficientemente concienciados, y eso supone ya un cierto grado de evolución positiva, se sienten agradecidos por todo lo que gozan. Sienten agradecimiento por estar vivos, por los maravillosos mecanismos de funcionamiento del universo, por el aire que respiran, por el agua que beben, por el descanso que se les concede; se sienten agradecidos porque se les ha concedido la facultad de amar a los demás y, cuanto más aman, más amor reciben; se sienten agradecidos porque se les ha concedido la facultad de sentir, de pensar y aprender y, ayudando a la comprensión de los demás, se les da sabiduría.

 

Es verdad que es muy rico quien, independientemente de lo mucho o poco que posea, es capaz de compartir, y es muy miserable quien, aún teniendo todo en el mundo, no es capaz de hacer felices a los demás compartiendo lo que se le ha puesto a su disposición.

 

Esa es la Ley del Agradecimiento, que tan buenos frutos rinde a quien la practica, la facultad de compartir algo con los demás.

 

Quien quiera realizarse, y alcanzar más en esta vida, debe practicar la Ley del Agradecimiento, compartiendo con los demás.

 

Si se sienten felices por algo que les ha acontecido, lleven esa felicidad a su familia, compártanla con ella y, si es posible, con los demás.

 

Si se sienten en paz, procuren llevar consuelo a quienes no han alcanzado ese divino don. Una simple sonrisa puede hacer tanto por alguien que la necesita como la mayor de las fortunas.

 

Si tienen un poco de tiempo ayuden a sus familiares, amigos, o a alguna obra de beneficencia, cuando necesiten de sus servicios. ¡Qué gratificante es cuando, por ejemplo: hemos ayudado a un amigo a pintar su casa, el momento de descanso, tras terminar la tarea, en la que reímos y compartimos con quienes trabajaron con nosotros!.

 

Dediquen algo de lo que ganan, por muy pequeña que sea la cantidad, a hacer un donativo a una buena causa. Muchos de nuestros miembros, regularmente, nos envían donativos, a veces muy modestos, porque saben que esos fondos ayudan a la Orden en su misión de expansión de la Luz, y ayuden también con sus donativos a alguna buena institución, que las hay, en su misión de atender a los que necesitan ayuda.

 

Al aplicar la Ley del Agradecimiento cumplen con la Ley Cósmica y crean las condiciones para que lleguen a Uds. nuevas bendiciones. Al compartir con otros lo que tienen, y no todo debe considerarse en el sentido material de la palabra, como ya hemos explicado, estarán demostrando que tienen y, por ello, les será dado más.

 

Que la Paz Profunda more en sus corazones.

 

Por el Serenísimo Imperator de la Orden Rosacruz - Angel Martín Velayos C…R…C…

LA LEY DE LA GRATITUD

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