Orden Rosacruz

ORDEN ROSACRUZ

 

Fratres y Sorores:

 

Todo lo que existe en el universo, y en todos los planos de manifestación, está en continuo cambio y movimiento,  por lo que  nuestro pensamiento, que también está en movimiento y transformación permanente, puede evocar en nosotros ideas que, apoyándose en las convicciones que ya teníamos anteriormente, amplíen y puntualicen nuestra visión acerca de nuestros  ideales y deseos de perfección.

 

Es por esto que, basándome en el comienzo de un mensaje, que escribí y fue publicado hace bastantes años en la revista Rosacruz Triángulo de Luz,   y que estaba dedicado a la “Sabia Libertad”, ampliaré  algunos conceptos que son necesarios porque, a lo largo de los años, he tenido la experiencia de escuchar, o leer, algunos comentarios que parecieran indicar que los Rosacruces se sitúan al margen de la vida  cotidiana, y que no deberían ser afectados ni intervenir en las actividades profanas de la sociedad, y no hay nada más lejos de la realidad.

 

Recordemos que desde el principio de nuestros estudios, y aún desde el mismo momento en que un Candidato a la Orden recibe información de la misma, nuestra Orden Venerable indica que los estudios Rosacruces están dedicados a la consecución de lo que nuestros hermanos y Maestros del pasado llamaron, en lenguaje alquímico,  la Gran Obra.

 

Naturalmente que un Rosacruz sensato percibe, a poco que lo piense, que dicha Gran Obra debe siempre comenzar por la reforma personal y por la regeneración del propio Ser, y que esa reforma, que también podríamos definir como una gran transformación personal, nos lleva  paulatinamente a eliminar nuestros defectos y limitaciones, cambiándolos por mayor comprensión, y desarrollo de nuestras capacidades superiores, latentes en nuestro interior, que tratan de manifestarse en la medida en que les damos oportunidad para ello.

 

Se nos dice continuamente, en los diferentes Grados de nuestra Orden Venerable, que la técnica de transmisión del conocimiento de nuestra Orden se fundamenta en el aspecto iniciático, en el formativo y, por supuesto, en el trabajo personal de cada Rosacruz.

 

El aspecto iniciático nos permite establecer un lazo de unión entre nosotros y nuestro Ser Profundo.

 

El aspecto formativo alimenta nuestra mente con el conocimiento de las Leyes Cósmicas que nos servirán para comprender el propósito de la Creación y, transformados por dicho conocimiento, podamos elegir libremente nuestra vida.

 

Pero nunca debemos olvidar que, de la misma manera que el conocimiento de las Leyes que rigen el Universo es absolutamente necesario para un Rosacruz, la reflexión, y la toma de consciencia que ella genera, son fundamentales para la vida de un verdadero iniciado.

 

El conocimiento de las Leyes Cósmicas no debe ser nunca tomado como la comprensión de normas mecánicas y ciegas que no toman en consideración otra cosa que el automatismo del Universo.

 

El conocimiento de las Leyes Cósmicas debe ser, ineludiblemente, debidamente pensado y meditado para que podamos comprender el verdadero propósito de la Creación y, por supuesto, el propósito de existencia de la Humanidad como conjunto, y del Ser Humano en particular.

 

También, para facilitar la comprensión de lo que es y no es la Orden Rosacruz, y para que la Orden Rosacruz no sea confundida con lo que no es, o con cualquier grupo de presión, o  grupo que tiene otros intereses y propósitos diferentes a los que tiene que tener una escuela de sabiduría y camino de perfección personal, se declara explícitamente en nuestras publicaciones:

LA ORDEN ROSACRUZ

 

Es una hermandad mundial, compuesta por hombres y mujeres que se dedican al estudio y aplicación práctica de las leyes más elevadas de la Naturaleza para que, por medio de un proceso de desarrollo interno y de avance personal, vayan desarrollando sus potencialidades superiores a fin de que puedan vivir una vida plena en todos los planos de manifestación.

 

LA ORDEN ROSACRUZ NO ES UNA RELIGIÓN

 

Cada Rosacruz puede pertenecer a la asociación religiosa que prefiera, ya que las enseñanzas de la Orden Rosacruz no interfieren con los conceptos religiosos ni con la conciencia de nuestros miembros.

 

LA ORDEN ROSACRUZ NO ES POLÍTICA

 

En la Orden Rosacruz consideramos que toda persona tiene derecho a pensar cual es la mejor manera como debe ser gobernado su país; esta prerrogativa ciudadana es tan privada, y tan personal, que la Orden nunca interfiere en ella, dejando a sus miembros plena libertad para que escojan el partido, u opción política, que prefieran.

 

LA ORDEN ROSACRUZ NO ES LUCRATIVA

 

Durante siglos la Orden ha sido una sociedad que ha ayudado a la mejora de los seres humanos de forma desinteresada, por lo que funciona como una Organización Fraternal Educativa sin fines de lucro, y sus fondos son dedicados, exclusivamente, a la obra filantrópica Rosacruz, sin que ningún particular pueda beneficiarse de dichos fondos en forma de dividendos o comisiones.

 

A estas definiciones, podríamos añadir un antiguo poema árabe, lleno de belleza y sabiduría de la vida,  que, sin duda alguna, nos ayudará a comprender mejor cuales son los afanes que deben guiar, al menos en principio, a los estudiantes de la Orden Rosacruz y, en definitiva, lo que la Orden Rosacruz trata de transmitir a sus miembros.

 

De joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios: «Señor dame fuerzas para cambiar el mundo».

A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transformé mi oración y comencé a decir: «Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque solo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso  me doy por satisfecho».

Ahora que soy viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido que he sido. Mi única oración es la siguiente: «Señor, dame la gracia de cambiarme a mi mismo». Si yo hubiera orado de ese modo desde el principio, no habría malgastado mi vida.

 

El final de este poema, libremente adaptado, expresa la sabiduría, la humildad, y la pureza de pensamiento que debemos ir alcanzando los Rosacruces. Pero tanto la definición de qué es y qué no es la Orden Rosacruz, como los bellos conceptos acerca de la transformación personal que transmite el poema, no deben confundirse, ni deben llevar a nuestra mente, la idea de que debemos concentrarnos en nosotros mismos, y que no debemos inmiscuirnos y participar en los asuntos que conciernen a toda la Humanidad.

 

Más bien, un verdadero Rosacruz se ajusta al principio expresado por el filósofo neoplatónico Proclo, que declaró: Nada de lo que es humano me es extraño.

 

Ahora bien, la manera de enfocar su vida, y la acción para su propia transformación  y avance,  así como,  también, ayudar al avance y mejora de la condición humana, es algo diferente en un Rosacruz que en un profano.

 

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que un Rosacruz no es una persona pusilánime, sino una persona activa en el bien, esforzándose continuamente por mejorar y cambiar las condiciones adversas y negativas que pudieran alcanzarle.

 

Pongamos un ejemplo característico que indicaría el grado de sensatez de una persona y, en concreto, de un estudiante Rosacruz.

 

Sabemos que toda forma de vida cumple una misión en la existencia, y que la vida en sí es sagrada; ahora bien, si un Rosacruz padece una infección causada por un germen patógeno,  o una bacteria que prolifera y se multiplica por todo el organismo de la persona a la que causa una enfermedad, y teniendo en cuenta que esa bacteria es  una célula viva, ¿qué debe hacer el Rosacruz que estuviera enfermo? ¿Debería dejar que las bacterias perjudiciales siguieran multiplicándose, por cuanto son seres vivos y debemos respetar la vida, o debería enfrentarse a las bacterias causantes de su enfermedad medicándose adecuadamente para eliminar esos gérmenes nocivos en su organismo?

 

Cualquier persona sensata, y todo Rosacruz debe serlo, tiene muy clara la respuesta: Una persona debe enfrentarse a las causas de su enfermedad, y debe procurar su salud.

 

Eso mismo debe aplicarse en cualquier otro aspecto de la vida.

Un Rosacruz bien avanzado y con un alto grado de realización, debe aplicar lo que sabe en mejorarse a sí mismo, como también debe aplicar su conocimiento y estado de consciencia evolucionada, para ayudar a su entorno a mejorar también.

 

Y  eso ha de aplicarse de manera progresiva, primero ayudado a su familia, dentro de sus posibilidades, para continuar proyectándose hacia su barrio, ciudad, estado, continente, y planeta entero.

 

Un Rosacruz es ciudadano del mundo,  una persona universal, pero vive en un entorno social, en un país, aunque comprenda que las fronteras son condiciones artificiales creadas por los hombres poco evolucionados, que padecen de ceguera de la separación, pero es lo que hay actualmente y, por ello, un Rosacruz debe desenvolverse en el entorno que le corresponde.

 

Un Rosacruz debe ser sumamente respetuoso con las ideas de los demás, pero es firme defensor de sus convicciones. Se dice que la mejor manera de que un hombre malo pueda cometer barbaridades y someter a la sociedad, es que muchos hombres buenos permanezcan pasivos y se lo toleren. En ese sentido, los Rosacruces deben tener firmes convicciones,  y deben defenderlas con vigor.

 

No todas las ideas son buenas, ni tienen por qué ser respetables, aunque se haya creado la ilusión de lo “social y políticamente correcto”, según lo cual hemos de conformarnos con auténticas aberraciones  cuya aceptación podría suponer el envilecimiento y descomposición de los seres humanos y una sociedad auténticamente evolucionada.

 

Para justificarse,  dirigentes corruptos y degenerados, tratan de llevar a la mente de los ciudadanos  que todos, y en ese todos incluyen a los delincuentes y degenerados de los que ellos forman parte,  tienen derechos que no deben ser conculcados, sin tener en cuenta que dejarles campar libremente y sin limitaciones, supone el perjuicio de toda la sociedad, de todos los ciudadanos buenos y honorables.  A veces, para justificar comportamientos anómalos, dicen sin rubor alguno, que tales o cuales situaciones se dan en la naturaleza. También se dan en la naturaleza las bacterias y los virus perjudiciales, pero si los dejamos proliferar en nosotros mismos, en vez de tratarlos adecuadamente, nos harían perder la salud e, incluso, nuestra misma vida.

 

También se da en la naturaleza la basura, los detritus, y todas las sucias miasmas, pero eso no quiere decir, por muy naturales que sean, que debemos aceptar vivir entre la basura y la podredumbre.

 

Dicho lo cual,  podemos comprender que una persona bien evolucionada, y eso se debe dar entre los Rosacruces, deben tener bien claras sus ideas, y saber cómo les gustaría vivir, y cómo les gustaría que vivieran los demás, proporcionando los medios, dentro de sus posibilidades, para que todos puedan vivir una vida más avanzada. Un Rosacruz debe ser activo en el bien,  y debe sentir amor y compasión hacia todo y hacia todos, y no debe considerarse al margen de la sociedad, pues su compresión avanzada le hace sentir que debe compartir con los demás y ayudarles en todo lo posible para que, también ellos, puedan vivir una vida digna y honorable.

 

La Orden Rosacruz nunca dará indicaciones a nadie de cómo debe proceder, ni cual debe ser la opción que cada uno ha de tomar, pero, en cumplimiento de su misión, hará todos los esfuerzos posibles  para que cada uno de sus miembros mejore y avance hacia la perfección y toma de consciencia elevada, para que cada uno, libremente, tome las decisiones que considere convenientes para que, según su comprensión, el bien se manifieste abundantemente.

 

Tengamos presente esta consigna: El Rosacruz es siempre activo en el bien.

 

Paz Profunda.

 

Angel Martín Velayos C…R…C…- Imperator de la Orden Rosacruz

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